El Senado de Francia aprobó una nueva legislación para combatir el crecimiento de la llamada
«fast fashion», con medidas dirigidas principalmente a plataformas como Shein, Temu y
AliExpress, señaladas por comercializar grandes volúmenes de ropa de bajo costo y generar un
impacto ambiental significativo.
La reforma establece un sistema de sanciones económicas para las empresas que promuevan
la moda ultrarrápida, con penalizaciones que podrían alcanzar hasta 20 euros por prenda hacia
2030, además de destinar parte de esos recursos al reciclaje y manejo de residuos textiles.
La ley también obliga a las compañías a incluir mensajes que fomenten el consumo
responsable, la reutilización y la reparación de prendas, además de restringir la publicidad de
estas plataformas, incluyendo la realizada por influencers, aunque esta última medida aún
deberá ser revisada por la Comisión Europea.
Con esta decisión, Francia busca reducir el impacto ambiental de la industria textil, fortalecer a
los fabricantes europeos y promover un modelo de consumo más sostenible frente al
crecimiento de las grandes plataformas internacionales.
