La capital jalisciense y su área conurbada amanecieron con un inicio de semana atípico: calles
semivacías, universidades y escuelas sin clases, trabajadores varados en vana espera de la llegada de
transporte público, bancos cerrados y muchos comercios también, vialidades y carreteras de acceso o
salida de la ciudad aún con decenas de vehículos quemados que no han sido retirados 24 horas
después del domingo negro, tras la reacción criminal a la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, El
Mencho.
Avenidas que de común los lunes son un caos vehicular, con embotellamientos y conductores
estresados y agresivos, hoy se transitan sin problema y con fluidez, mientras en los paraderos de
camión miles de personas han esperado desde temprano el paso de rutas de camiones que los lleven a
sus lugares de trabajo o los acerquen a las estaciones del tren ligero o el macrobús, únicos servicios de
transporte público que operan aunque saturados y con tiempos de espera mucho más largo de lo
común.

Los pocos lugares donde se ve actividad son algunos centros comerciales, tiendas de abarrotes o de
conveniencia que abrieron, porque la mayoría, como las gasolineras, siguen cerradas.
