El lanzamiento de Artemis II –la primera misión tripulada alrededor de la Luna desde Apolo 17– programado para el 6 de febrero, inaugura una nueva fase en la exploración espacial que apunta hacia una expansión de actividades socioeconómicas en el entorno lunar.
Así lo asegura Gustavo Medina Tanco, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, quien considera que “ese proceso de expansión económica ya ha comenzado en las órbitas alrededor de la Tierra, y el paso siguiente es avanzar hacia otros cuerpos del sistema solar, donde lo primero con lo que te encuentras es la Luna”.

En entrevista con La Jornada, Medina Tanco señala que a diferencia del programa Apolo, desarrollado hace medio siglo en plena guerra fría, cuando la exploración espacial estaba completamente en manos del Estado y respondía a una lógica de competencia geopolítica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Artemis surge en un contexto radicalmente distinto.
Subraya que en la actualidad, la carrera por la Luna involucra no sólo a potencias como Estados Unidos y China, sino también a empresas privadas (Elon Musk y Jeff Bezos) y alianzas internacionales, con una perspectiva en la que la Luna más que un destino es concebida como una plataforma de logística interplanetaria.
