La defensa de la soberanía no se decreta, se construye desde abajo. Hoy, más de un millón de jóvenes participan activamente en las jornadas de la Cuarta Transformación, demostrando que el relevo generacional no es una promesa futura, sino una realidad que ya camina, organiza y transforma al país.
Esta participación juvenil ha sido clave para recuperar la tranquilidad en comunidades, fortalecer el tejido social y promover una cultura de conciencia cívica. A diferencia de los modelos del pasado que excluían a las juventudes de las decisiones públicas, hoy se les reconoce como actoras y actores centrales del cambio, con voz, compromiso y responsabilidad social.
Los resultados son claros: territorios con mayor organización comunitaria, mayor presencia social y una ciudadanía más informada. La juventud no solo acompaña, protagoniza los procesos de transformación, defendiendo la soberanía desde la participación, la información y el trabajo colectivo.
Con el pueblo y para el pueblo, la Cuarta Transformación avanza con una generación que no se rinde, que cree en el país y que demuestra que cuando las y los jóvenes se organizan, México se fortalece. La esperanza no es discurso: es acción en las calles, en los barrios y en cada jornada de transformación.
