Miles de manifestantes se congregaron ayer en la plaza Enghelab (Revolución), ubicada en el centro de Teherán, así como en otras localidades de Irán, en apoyo al gobierno, el cual aseguró mantener abiertos los canales de comunicación con Estados Unidos a través del canciller Abbas Araghchi y el enviado de la Casa Blanca Steve Witkoff.
Con banderas iraníes y pancartas tanto a favor del líder supremo, el ayatollah Alí Jamenei, como de la administración del presidente, Masoud Pezeshkian, los asistentes corearon consignas contra Israel y Estados Unidos.
“Estas manifestaciones masivas, llenas de determinación, han frustrado el plan de enemigos extranjeros que supuestamente llevarían a cabo mercenarios nacionales”, afirmó Jamenei en relación con las marchas de simpatizantes, reportó la televisión estatal iraní.
“Esta fue una advertencia a los políticos estadunidenses para que detengan sus engaños y no confíen en mercenarios traidores”, añadió el dirigente.
En un discurso a la multitud, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, manifestó que el país libra un conflicto “en cuatro frentes”: guerras económica y sicológica, una “militar” con Estados Unidos y otra “contra terroristas”.
Los partidarios del gobierno también rindieron un homenaje a los miembros de las fuerzas de seguridad que murieron durante los disturbios ocurridos las semanas pasadas.
El canciller iraní aseguró que la república islámica está dispuesta a negociar el programa nuclear sin amenazas ni dictados, y advirtió estar “totalmente preparado” para un conflicto bélico si Washington opta por la vía militar.
