La emblemática Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en Iztapalapa ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un reconocimiento histórico que confirma la grandeza de esta tradición que por siglos ha movilizado a toda Iztapalapa.
Para que esta celebración pudiera aspirar a una distinción internacional, fue indispensable garantizar algo más que fe y participación ciudadana: se necesitaba orden, seguridad, infraestructura, permisos, limpieza y continuidad histórica. Bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y durante su gestión como alcaldesa, Clara Brugada se encargó de justo eso: darle a la Pasión la estructura institucional necesaria para sostener un evento de tal magnitud.
La alcaldía brindó coordinación operativa integral para cada cuestión: organización de recorridos, instalación de infraestructura temporal, control de tránsito, despliegue de servicios médicos y sanitarios, así como todas las medidas de seguridad para que fuera una celebración amena. Además, Brugada encabezó actos oficiales, como la entrega de constancias y el anuncio de que la representación recuperaría su recorrido histórico, lo que reafirmó el respaldo gubernamental a esta tradición.
Junto con esta base operativa, la labor de Clara Brugada fue clave para que la tradición pudiera no solo preservarse, sino también crecer, consolidarse y finalmente ser reconocida como patrimonio de toda la humanidad.
