El presidente del gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, explicó su postura ante la guerra abierta en Medio Oriente: “Tenemos la misma determinación en decir no a la guerra en Irán y en ser solidarios con un estado miembro de la Unión Europea (UE) víctima de ese conflicto”.
El mandatario español mantiene su rechazo a la intervención bélica iniciada por Estados Unidos (EU) e Israel, que calificó de “error” y de “guerra ilegal”, y, al mismo tiempo, defiende la decisión de haber enviado a Chipre la fragata más grande y letal de su flotilla, la Cristóbal Colón, que tiene la encomienda de realizar únicamente labores de “defensa”.
Después de que el presidente de EU, Donald Trump, tildara al gobierno español “aliado terrible” y de “perdedor”, además de amenazarlo con romper las relaciones comerciales bilaterales mediante un “embargo”, el mandatario español volvió a referirse al conflicto, del que no hablaba desde su declaración institucional del pasado martes, en la que enarboló el “no a la guerra” de su administración.
Sin hacer alusión directa al presidente Trump, Sánchez expresó en una conferencia de prensa, su “enorme respeto” por la instituciones de ese país y su “admiración por el pueblo estadunidense”, al insistir en que “esta escalada bélica es una amenaza real para la prosperidad de las familias y empresas y va a impactar sobre todo en las economías domésticas, así que la disyuntiva no es si estamos a favor del régimen de Irán o no, sino si estamos a favor de la legalidad internacional y el respeto a los derechos humanos.
