Separar los residuos en casa tiene hoy un destino concreto. En 2026, la Ciudad de México fortalece un modelo integral donde cada bolsa correctamente clasificada activa una cadena de aprovechamiento ambiental y económico.
Diariamente se generan más de 13 mil toneladas de residuos. Cuando se separan adecuadamente en orgánicos e inorgánicos, los materiales reciclables son trasladados a plantas de selección donde se recuperan plásticos, cartón, metales y vidrio para reincorporarlos a procesos productivos.
Los residuos orgánicos, que representan aproximadamente el 45 por ciento del total, son canalizados a plantas de tratamiento donde se transforman en composta, reduciendo emisiones de metano y contribuyendo a la regeneración de suelos.
Bajo el liderazgo de Clara Brugada Molina, la ciudad fortalece infraestructura, rutas diferenciadas y coordinación interinstitucional para garantizar que la separación tenga resultados reales. No se trata solo de un llamado ciudadano, sino de una política pública que optimiza recursos, reduce costos de disposición final y disminuye el impacto ambiental.
Cuando los residuos se separan correctamente, se reduce la presión sobre rellenos sanitarios, se alarga su vida útil y se avanza hacia una economía circular. En la Ciudad de la Transformación, cada hogar forma parte de una red que convierte desechos en oportunidades.
La transformación ambiental no es discurso: es organización, infraestructura y corresponsabilidad.
