Los tambores de protesta y llamamientos al boicot de la Copa Mundial de la FIFA 2026 resuenan con más fuerza en Estados Unidos. Miles de aficionados manifiestan preocupación por la seguridad del torneo, muestran indignación por el ataque armado en Venezuela y las controvertidas políticas del gobierno de Donald Trump relacionadas con los derechos humanos.
Según medios europeos, los mensajes que promueven la cancelación de boletos en foros de reventa, agencias de viajes y reservas de hotel han generado no sólo reuniones extraordinarias entre funcionarios y representantes de las asociaciones miembro, sino también posibles estrategias para abordar el cambio de percepción respecto al torneo.
Desde finales del año pasado, un grupo informal de seguidores internacionales creó el sitio Boy-cottUSA2026.org en respuesta a la violación de libertades civiles de visitantes de Australia, México, Reino Unido y otros países de Europa, quienes han sido deportados en varias ciudades por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). “El gobierno de Estados Unidos ha revocado miles de visas y denegado la entrada a residentes legales”, afirman integrantes del colectivo desde Nueva York, sede de la final de la Copa que organiza ese país junto con México y Canadá. “Los participantes deben exigir a la FIFA que priorice la seguridad y los derechos de aficionados y jugadores”.
Las redes sociales no sólo representan un espacio de queja para el denominado #BoycottFIFAWorldCup, sino también una importante estructura de movilización. La campaña está coordinada por usuarios que utilizan hilos de X (antes Twitter) y videos de TikTok con el fin de exponer la contradicción entre los valores deportivos y una larga pauta de violencia y abuso ordenada por el presidente Donald Trump. “Cancelé mis entradas para el Mundial”, anunció el jueves el diplomático libanés Mohamad Safa, director ejecutivo de PVA Patriotic Vision –organización no gubernamental acreditada como consultora de Naciones Unidas–, ante el temor de que agentes del ICE lo consideren una persona peligrosa debido a sus orígenes.
