Los fraudes inmobiliarios en México han aumentado con la digitalización del sector. De acuerdo con estimaciones de especialistas, tres de cada 10 anuncios publicados en internet serían falsos, convirtiéndose en un riesgo para quienes buscan comprar o rentar una vivienda.
Las estafas pueden comenzar con un supuesto asesor que ofrece una propiedad a bajo precio y solicita pagos urgentes para apartarla. También se utilizan enlaces, códigos QR y páginas falsas para obtener información bancaria de las víctimas.
La Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios estima que estos delitos generan pérdidas superiores a 600 millones de pesos al año.
Especialistas recomiendan verificar la identidad del asesor y la existencia del inmueble, desconfiar de precios demasiado bajos y evitar depósitos o el ingreso de datos bancarios mediante enlaces enviados por WhatsApp o correo electrónico.
