El Banco de México señaló que la expansión de la inteligencia artificial en el sistema financiero representa nuevos desafíos para la supervisión y regulación de las instituciones, debido a que estas tecnologías aún plantean retos importantes en materia de transparencia y control.
En un análisis reciente, el organismo explicó que uno de los principales riesgos es que múltiples instituciones utilicen modelos similares de inteligencia artificial para tomar decisiones financieras, lo que podría provocar respuestas idénticas ante escenarios de crisis y aumentar la volatilidad en los mercados.
El banco central recordó que el uso masivo de sistemas automatizados ya ha influido en episodios de inestabilidad financiera en el pasado, como ocurrió durante la caída bursátil de 1987, cuando diversas estrategias automatizadas contribuyeron a acelerar las pérdidas en los mercados internacionales.
Además, destacó que muchos modelos de inteligencia artificial operan como sistemas complejos cuya lógica de decisión no siempre puede explicarse con claridad. Esta situación, advirtió, puede dificultar la labor de supervisores y auditores, así como generar decisiones que afecten a usuarios sin una justificación fácilmente identificable.
