Un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública reveló que al menos 25 por ciento de los alimentos procesados en el país contienen niveles elevados de grasas trans, pese a que la normatividad establece límites estrictos. Este tipo de compuestos está asociado con enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
La investigación encontró inconsistencias entre lo que declaran las etiquetas y el contenido real de productos como botanas, aceites y alimentos preparados. Incluso algunos artículos reportan “cero grasas trans”, aunque en laboratorio se detectaron cantidades relevantes que superan lo permitido.
Especialistas advirtieron que esta situación representa un riesgo para la salud pública y subrayaron la necesidad de reforzar la vigilancia y regulación, para garantizar que la industria cumpla con las disposiciones sanitarias vigentes.
