El turismo comunitario fue declarado oficialmente como una actividad esencial y prioridad del Estado mexicano, con el objetivo de fortalecer economías locales y preservar el patrimonio cultural.
El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación establece que este modelo será gestionado directamente por las comunidades, quienes participarán en la operación, promoción y desarrollo de los destinos.
La estrategia busca impulsar regiones rurales, indígenas y ejidales, promoviendo experiencias turísticas basadas en tradiciones, gastronomía y formas de vida locales.
Para los habitantes, esto significa nuevas oportunidades de ingreso, empleo y desarrollo, además de mayor visibilidad para sus comunidades sin perder identidad cultural.
