La Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que el conflicto en Medio Oriente está provocando una crisis energética global con repercusiones “graves” en los mercados, luego de que el precio del petróleo alcanzara los 112 dólares por barril, su nivel más alto desde 2022.
El organismo señaló que la guerra ha generado la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado petrolero mundial, afectando rutas clave como el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del consumo global de crudo. Aunque se han liberado 400 millones de barriles de reservas estratégicas para estabilizar el mercado, la AIE reconoció que estas medidas no son suficientes ante la magnitud del impacto.
Este escenario incrementa la presión sobre las economías globales, al elevar los costos de combustibles como diésel, gas natural y turbosina. De prolongarse el conflicto, se prevé un efecto directo en la inflación y en el crecimiento económico, lo que podría traducirse en mayores costos para consumidores y sectores productivos a nivel internacional.
