En vísperas del Día de la Candelaria, fieles católicos y comerciantes intensifican sus actividades en distintos puntos de la capital, particularmente en la Plaza del Niño Dios, ubicada en el Centro Histórico. Decenas de personas acuden para vestir, restaurar o adquirir imágenes del Niño Dios, una tradición profundamente arraigada en la ciudad.
Artesanos especializados ofrecen servicios de reparación, pintura y confección de vestimenta, atendiendo figuras que en muchos casos han pasado de generación en generación. La afluencia ha incrementado conforme se acerca el 2 de febrero, fecha en la que se acostumbra presentar al Niño Dios en los templos.
Comerciantes señalaron que esta temporada representa un impulso económico importante, ya que además de las imágenes, aumenta la venta de accesorios, ropa y artículos religiosos, reafirmando el valor cultural y social de esta celebración.
