Más de 1 millón 150 mil trabajadoras y trabajadores de la educación hoy forman parte del Movimiento, resultado de una política que ha colocado en el centro la certeza laboral, los salarios dignos y el respeto pleno a los derechos del magisterio.
Desde la llegada de la Cuarta Transformación, miles de docentes dejaron atrás esquemas de honorarios, plazas fragmentadas y la falta de seguridad social, para acceder a plazas de base, estabilidad laboral y derechos garantizados, marcando un cambio estructural en las condiciones de trabajo dentro del sector educativo.
En materia salarial, los avances son contundentes. El salario del personal de apoyo escolar pasó de $6,500 pesos a $16,700 pesos mensuales, reduciendo la precariedad laboral, eliminando dobles jornadas y fortaleciendo la dignidad en el trabajo. Además, las y los docentes de educación básica han registrado un incremento salarial acumulado del +70.2%, con aumentos históricos por encima de la inflación.
A estos logros se suma la recuperación de derechos sindicales, tras la reversión de la reforma educativa del pasado. Se restableció la bilateralidad, el sindicato volvió a participar en los procesos de admisión y promoción, y se garantiza la democracia sindical como un derecho pleno de las y los trabajadores de la educación.
Incluso en los momentos más críticos, como durante la pandemia, la política educativa se sostuvo con responsabilidad social: cero despidos y cero recortes, asegurando estabilidad para quienes día a día forman a millones de niñas, niños y jóvenes en todo el país.
Estos datos explican por qué cada vez más profesoras y profesores deciden sumarse a este proyecto de país, convencidos de que la transformación también se construye desde las aulas, con derechos, estabilidad y justicia laboral.
